Hellboy II, de Danny Elfman
Danny Elfman es uno de los pocos compositores de marca reconocible para el gran público. El descaro de sus primeras composiciones, donde la exageración, el enfatismo casi burlesco y el colorido, dentro de lo gótico, de sus melodías eran protagonistas, marcó un refrescante hito, que lo ligó de forma inexcusable durante mucho tiempo a producciones cortadas por un mismo patrón: el fantástico oscuro y macabro.
Si bien algunas de sus mejores composiciones consiguen encuadrarse fuera de ese marco, como lo son las delicadas, evocadoras y potentes partituras de Sommersby o Black Beauty, no podremos asegurar si fue el agotamiento de ciertas fórmulas, el hastío laboral o lo que los franceses llaman un no-se-qué, Elfman llegó un punto en que estilísticamente se vino abajo. Bandas sonoras intrascendentes y planteamientos musicales anodinos, que, con ciertas irregularidades, parece que hemos pasado.
En este 2008, hasta la fecha, el bueno de Danny se ha cascado 3 bandas sonoras de desiguales resultados: los extrañamente conocidos compases Glass-ianos de Standard Operting Procedure, el frenesí adrenalínico de Wanted y ahora el poderío oscuro y mágico de Hellboy 2.
Porque sin tener la frescura de sus comienzos, por fin volvemos a tener un Elfman que usa las herramientas de antaño, pero no de la misma forma. En un par de temas convenientemente desarrollados, el potente leit-motiv que podemos apreciar en los Main Titles, y las delicadas melodías que podemos disfrutar en temas como A Big Decisión o A Dilemma, el pelirrojo destaca por el dosificado uso de la orquesta.
Con potentes percusiones, como en el tercer tema, Training, guitarras eléctricas para dar un toque más gamberro, como en el octavo, Mein Herring, combinaciones más juguetonas, más sesenteras, levemente a-lo Mancini (¡levemente! ¡no me salten al cuello!), como en el quinto, Hallway Cruise, se teje una banda sonora muy completa, que abarca un espectro narrativo y emocional vasto.
De igual forma, el coro, uno de los elementos característicos de la casa, oscila entre la potencia de una gran masa de voces mixtas, la delicada inocencia del coro infantil, la oscuridad de los bajos masculinos a la luz que proporciona la voz solista femenina del tema 11, A Troll Market.
Una banda sonora épica, poderosa y enfática, que suena a Elfman sin sonar especialmente a plagio Horneriano de nada previo, altamente disfrutable y recomendable, con momentos de absoluto festín.
PUNTUACIÓN: 7 / 10
LO MEJOR: Cuando se vuelve épica.
LO PEOR: Es buena, pero no es arrebatadora. Tiene conjunto, es divertida, pero para de contar.
TRACKLIST: 1. Introduction (03:37) 2. Hellboy II Titles (01:18) 3. Training (01:50) 4. The Auction House (02:28) 5. Hallway Cruise (01:35) 6. Where Fairies Dwell (04:16) 7. Teleplasty (01:21) 8. Mein Herring (01:05) 9. Father and Son (06:02) 10. A Link (01:29) 11. A Troll Market (01:21) 12. Market Troubles (03:41) 13. A Big Decision (01:10) 14. The Last Elemental (04:11) 15. The Spear (01:47) 16. A Dilemma (02:55) 17. Doorway (03:35) 18. A Choise (03:58) 19. In the Army Chamber (05:47) 20. Finale (03:49)
